¿Os acordáis de la emisión de los episodios I, II y III de Star Wars en Antena 3?. Pues yo sí, ya que me tragué las tres películas y ahora me apetece escribir y comentar algo que me tortura cada vez que veo esos engendros.
Yo me considero un fan de la trilogía clásica, de esos personajes llenos de carisma, de sus relaciones y de una época en la que el señor Lucas parecía tener las ideas claras y brillantes. De una época en que lo artesanal resaltaba más y mejor que lo tecnológico. Una época en que nuestros sueños se hicieron realidad.
Fue entonces cuando llegó el año 1999, cuando Lucas tuvo la idea de filmar las precuelas provocando un sentimiento de felicidad en todos los fans de la saga que esperaban un Lucas maduro capaz de hacer otras tres estupendas películas.
En Agosto de 1999 esa felicidad se truncó de golpe en el estreno de La Amenaza Fantasma, la peor película de Star Wars en la historia de la humanidad. Un insulto a los fans con un giro a lo estúpido, a lo infantiloide y a lo cargante con personajes tan nefastos como ese pato mareado de nombre Jar Jar, capaz de hundir la película él solo.
¿Cómo es posible que George Lucas fuese capaz de escribir tan buenos guiones en los 70 y luego que al borde del siglo XXI escribiese esa tomadura de pelo que fue el guión del Episodio I?. Desde luego hay cosas que no le entran a uno en la cabeza.
La Amenaza Fantasma no solo fue la mayor decepción que yo me he llevado en un cine en toda mi vida sino también la culpable del hundimiento de la saga. Hemos pasado de ganar 6 Oscars por el Episodio IV, con nominación a Mejor Película y Director a ser nominados en múltiples categorías en los Razzies, lo peor de lo peor del año, con el Episodio I.
Solo veo una razón a toda esta pesadilla, la obsesión de Lucas con la tecnología, que le ha cegado por completo. El tiempo ha demostrado que lo suyo es ser un buen hombre de negocios y un pésimo filósofo. Tuvo una brillante idea para construir un universo sensacional, y lo hizo, pero no ha sabido explorarlo y sacarle un partido enorme en sus historias. Lucas es sin ningún tipo de dudas mi ídolo caído.
En la siguiente crónica de Star Wars, hablaré de ese Episodio II, otro apoteósico desastre.